sábado, 28 de agosto de 2010

Firmin, historias de una rata de biblioteca




Compre este libro por pura casualidad. Estaba buscando otro libro en realidad, cuando lo ví en una estantería en el Fnac. Me llamó la atención la portada, y tras leer la sinopsis decidí llevármelo. 


Firmin es una rata que nace en Boston en los años sesenta, en el sótano de una librería. De forma autobiográfica Firmin nos va contando sus experiencias en la vida: al principio, como nace, su relación con su madre y hermanos. Más adelante, cuando va por libre, su creciente pasión por la lectura, y su devoción por el librero, y finalmente, su amistad con Jerry, un escritor fracasado.

Firmin va evolucionado en el transcurso del libro, deja de ser un joven soñador para convertirse en un adulto, consciente de la realidad que le rodea, pero sin perder esa pizca de inocencia que tenemos todos. 

Me quedaba un sólo capítulo pero no me apetecía acabar 'Firmin'. Anduve con el libro entre las manos durante un rato hasta que finalmente empecé a leer el último capítulo. Y es que, estaba tan enganchada a la historia, que no me apetecía acabar con esa sensación tan placentera. Se notaba el ambiente triste y desolado de acabar, al igual que en la propia historia, y no quería que acabara ninguna de las dos cosas. Y como suponía, el final me dejó un amargo sabor de boca. No es sólo que el libro se acabara, también se acaba la historia. 
'Firmin' es un libro corto, que se lee con rapidez, y que vas amando cada vez más según avanzas en su lectura. Y a mí acabarlo me ha dejado extrañada. Es como ese algo que me hubiera estado acompañando las últimas semanas durante su lecturas se hubiera desvanecido, evaporado...
  
Ha sido un pura casualidad hacerme con el libro, y no me arrepiento de haberlo comprado. 'Firmin' te invita a conocer el Boston de los años sesenta de la mano de una rata culta, devoradora de libros, y con un carácter excepcional, que divertida a todos con sus curiosas reflexiones y puntos de vista de su particular vida.

Es un libro muy ligero, que es perfecto para leerlo en cualquier momento, y en cualquier lugar, y conforme lo te verás dentro de la historia, como un personaje más, alegrándote y entristeciendote por Firmin. En resumen, un libro muy recomendable. 

Foto del artículo sacada de aquí.

viernes, 27 de agosto de 2010

Ciudadano Can


Ya conocía 'Ciudadano Can' desde hace tiempo, pero nunca me había molestado en comprármelo hasta hace unas semanas.

La primera impresión que me surje de 'Ciudadano Can' es un déjà vu. La sensación de que esto yo ya lo he visto en 'Garfield', por ejemplo. El carácter egoísta y egocéntrico del animal es el mismo. El perro no va detrás de la pelota, igual que Garfield no persigue ratones.

Sin embargo, cambiar de animal favorece mucho. Porque tanto gato me acaba sobrepasando, y perros y gatos no son iguales, así habrá millares de situaciones diferentes. Teniendo en cuenta que está es mi primera impresión del cómic, habiéndolo leído apenas, ya me da buenas vibraciones. Será cuestión de leer un poco más para sumergirme en ese universo y olvidarme del resto. 

Disfrutar de 'Ciudadano Can' es fácil, más aún si eres fan de los perros. Con 'Ciudadano Can' te vas a reír, eso seguro, y quizá observes algún comportamiento que ya conoces. 

martes, 17 de agosto de 2010

El anillo del Nibelungo en cómic

Volumen 1 de la colección.


P. Craig Russel 
Tapa dura.
Planeta de Agostini. 
Puntuación: ***** 

Excelente publicación de la adaptación al cómic de la ópera de Richard Wagner (22/04/1813 - 13/02/1883), el Anillo de los Nibelungos.

Es difícil, sin duda, adaptar la que es la obra cumbre del autor alemán, pero Russel lo consigue maravillosamente. Planeta de Agostini se encarga de editar esta edición a todo color y en tapa dura, de una manera que me ha sorprendido gratamente.


Tanto para los que conozcan la ópera, tanto para los que nunca haya oído hablar de ella, este es un cómic que no pueden perderse. Los que la conozcan podrán admirad la sutileza con la que Russel realizada esta formidable adaptación, y los que no podrán sumergirse en la ópera de una excelente manera, y conocerla.  

Craig Russel dibuja un mundo en el que uno se sumerge sin darse cuenta, y disfruta leyendo esta obra. Cuando llegué al final deseará coger el siguiente volumen y que no cese la magia.

Espero ver pronto más trabajos de este autor por estos lares. 

 

martes, 27 de julio de 2010

El cielo se nos cae encima


Un desastre. Pura y simplemente. Así es como se puede definir esta obra. Porque a simple vista será igual, dado que los dibujos son los mismos, pero la falta de Goscinny se nota totalmente. Y a los fans, después de más de treinta álbumes no nos engañan tan fácilmente. 

Y es que nada más acabar el álbum es para soltar un "¿pero que cojon** me estás contando" al más puro estilo 'Los Hombres de Paco'.

En realidad, la idea principal puede ser buena. Si está bien utilizada, claro. El único miedo de los galos, que se les caiga el cielo encima parece que va a cumplirse. Pero es que si por cielo nos ponen una nave en forma de esfera pilotada por un extraterrestre que parece un Teletabbie, y nos sacan a una cuadrilla de supermanes con la cara de Arnold Schwarzenegger (y lo he tenido que buscar en google para copiarlo) pues no hay idea que valga. Que ya somos mayorcitos para eso.

Sin apenas presencia romana, apenas en el final de la historieta, y con la intervención de los extraterrestres, el álbum queda vació. Parece que estas leyendo Astérix, pero lo que estás leyendo es como mucho medio Astérix (y lo digo por los dibujos). Y es que Uderzo entre las dedicaciones a Walt Disney, el Teletubbie, los clones Supermanes y los combates intergalácticos, como si esto fuera 'La Guerra de las Galaxias' consigue echar a perder toda la esencia de Astérix. 

Siempre se podrán salvar algunos "gags" y escenas graciosas, pero nunca serán recordados. 

Pegalé, Obélix.

Ni siquiera el comienzo es normal. Astérix y Obélix están cazando jabalíes y todos están paralizados. Al volver a la aldea todos los habitantes también lo están, excepto Paroramix.  
Y tras divisar la bola-ovni (que por cierto, que mal gusto), aparece nuestro Teletubbie favorito, un tipo llamado Karh Tun (parece nombre de babilonio no de extraterrestre), que nos desvela que la paralización se debe a la gravedad de su bola-ovni. Como era de esperar luego aparece otro extraterrestre, el malvado comosellame. La pelea con Obélix es la que carga a sus jabalíes una buena escena, recordando un poco a lo de siempre.

El teletubbie
En resumen: Perdida toda la esencia de este cómic, metiendo personajes que no pegan ni con cola, y una historia que no engancha. Que suerte que los galos no se acuerden de nada. Lo que daría yo por olvidar esto.

lunes, 26 de julio de 2010

TOP 10: MIS COMICS FAVORITOS

Partiendo de la premisa de que nunca he leído cómics de los típicos superhéroes americanos, que he leído bastantes cómics españoles de las décadas de los 60-70 y que me encantan los gatos, aquí va mi top 10 de cómics: 


martes, 20 de julio de 2010

Tintin en el Congo






Las primeras  páginas con las peripecias de Milú se me antojan muy interesantes. Y es que el perrito descubre hasta al malvado de turno. Fíjate que mientras tanto, Tintín se salva de un tiburón, pero aunque es bastante absurda la cosa, no me parece tan aburrido como Tintín en América.  Es curiosa la importancia que tiene Milú en este álbum con escenas suyas que no aportan nada en especial a la trama pero a mí me gustan mucho, porque incluyen a otros personajes, no sólo al famoso reportero. Ya podría esto haberse repetido en Tintín en América. 
 

Lo que más me fastidia del álbum es que Tintín vaya por ahí matando a los animales como si nada, fruto sin duda de la mentalidad de la época. Y muchas veces lo hace por salvar a Milú, para más inri. La vida del perro tiene tanta importancia como la vida de un mono. Otra cosa es que necesite comer, pero matar por matar. Podría intentar otros modos antes de irse a lo fácil. También se va de caza porque sí. Ni que fuera un rey del siglo XVII que se pasa el día cazando.



                                                  "Acércate, mi fiel vasallo" 

 Y otra cosa es que Tintín se deje tratar por los negros como una excelencia. Podría ser un poco más modesto y no permitir que le lleven en volandas.  Hasta repartió un sombrero de paja de la misma forma que el rey Salomón quiso repartir al bebé.  Qué curioso que en otra ocasión en que Tintín está dejándose llevar por los negros una de las caravanas esas que utilizan, vean un leopardo y dejen al reportero a su suerte. SI hubieses ido andando, Tintín, como debías de hacer.




Más adelante Tintín acaba en una misión y por una serie de acontecimientos acaba dando clase a los negritos.  En la primera versión Tintín se encargaba de contarles acerca de que su país es una colonia francesa, pero en ediciones posteriores eso se cambio por una clase de matemáticas. Por cierto aquí aparece un leopardo, que Tintín se encarga de echar a patada tras haberle hecho tragarse una esponja y beber agua. Me alegra que Milú diga “no soporta estás cacerías” en determinado momento.






Con todo, un álbum de los mejores. Y este, que es uno de los pocos que tengo en la edición pequeña de Casterman, es mucho más manejable que los posteriores de Juventud.  Además, el coloreado tiene más calidad.                                              

Tintin en America

Es curioso el hecho de que en las tres primeras páginas a Tintín le secuestren, se escape serrando la puerta (a saber de dónde saca la sierra y cómo es que en una viñeta no tiene la maleta y en la siguiente sí), se encuentre con unos policías (la policía no ha funcionado tan bien nunca y menos en esa época), capturen al malo, que en realidad sólo es un peón, el verdadero malo le dé un “boomeranazo” y se escape en la moto de los policías (que manía tiene los americanos con dejarlos todo abierto: casas, motos…). Ya el colmo fue que secuestraran a Tintín en medio de la calle, abriendo una trampilla erigida en la acera, y al lado de un policía. Venga vamos, si eso existe de verdad, entonces los ganstérs son los reyes del mundo.

Y Tíntín, que por unas y por otras se libra de todo. Puede pasar de una habitación a otra por el exterior de la ventana, ahí dando un saltito. Eso sí que es inverosímil. Después los malos le tiran al mar con unas pesas, y estás resultan ser de madera. Que casualidad y que suerte, señor Tintín. 

Bueno, que decir que los escenarios de Tintín me parecen un poco vagos, con poco detalle. Y es que menos mal que salen de la cuidad, porque tanto “te secuestro, te escapas, te secuestro, te escapas”, acaba aburriendo. Y Tintín se cae por un barranco y no se mata, como siempre. Y en vez de quedarse atrapado en una piedra que había por ahí, encuentra un camino secreto. Por dios, este chaval es más suertudo que Narciso Bello. Hasta encuentra un pozo de petróleo y todo. Bueno, el resto del álbum sigue la cosa de:

Gánster de turno: voy a matarte con algún super plan de gánster típico.

Tintín: Sorry, me libré. Soy inmortal.


Bueno, del resto no comentaré nada más, porque es básicamente lo que acabo de decir, estén en la cuidad o no. La mejor parte del cómic es cuando están con los indios, que aportan un poco de dinamismo a la persecución entre los malvados y el reportero invencible.

Tengo que releerme los otros álbumes para recordar, pero sin duda, puedo considerar este el peor  de todos. Los próximos post sobre Tintín irán con menos ironía, lo juro.

lunes, 12 de julio de 2010

Guías National Geographic: Australia.

La guía comienza con una introducción de temas generales como la historia de Australia, datos generales del sitio, cultura, etc.


Respecto a este primer apartado, destacar que lo que más me ha gustado son los dos mapas ilustrativos de la colonización, primero por el exterior de Australia, y después por el interior del continente. Ambos incluyen los nombres de los personajes que lo exploraron con la fecha en que realizaron sus expediciones. Aunque la parte de Las Artes podría estar un poco más desarrollada en vez de limitarse a ofrecer unos cuantos nombres y poco más, esta introducción es más que suficiente para quién quiera tener una idea clara y concisa de ciertos aspectos. El tema más extenso es la historia de Australia, que aunque fue descubierto por los europeos hace relativamente poco, tiene mucho que contar. Muy correcto también el apartado de la fauna y la flora, aunque a mí personalmente me hubiera gustado que tuviera un par de páginas más.


Visto este comienzo se pasa al grueso de la guía que se divide en varios capítulos, cada uno dedicado a un estado. Aparte, el principio, hay uno sólo dedicado a Sydney, sin duda la cuidad más importante del país. En este apartado se incluye un pequeño resumen del Harbour Bridge (el puente), incluyendo unos explicativos dibujos de cómo se construyó que a mí me han gustado mucho, y también información sobre como subirse. También hay unas páginas dedicadas a la Opera House incluyendo un dibujo general del interior y las curiosidades de su construcción. A mí este tipo de cosas me encantan. Cada lugar dentro del estado, aparte del texto y las fotos incluye direcciones y teléfonos dónde obtener información del servicio o lugar, o organizar una excursión.


Finalmente, tras recorrer todos los estados llegamos al apartado final: información práctica. En ella se explican resumidos los pasos para poder viajar y las mejores condiciones para hacerlo, incluyendo transportes con números de teléfono y direcciones web. También abarca cuestiones como los límites de velocidad, el horarios de los comercios (que es bastante distinto de aquí, por cierto), el límite de alcohol, medios (prensa, radio y televisión), direcciones de embajadas, dinero, fiestas nacionales, y varias cosas más que serán de ayuda para el viajero. Después ofrece una lista de hoteles con símbolos que indican su precio y servicios, ordenados por estados. Ofrece también direcciones de sitios dónde comprar productos australianos, un apartado de ocio, y un vocabulario muy básico, que apenas incluye saludos y sobre todos nombres de comidas de restaurantes.


Otros detalles:

-Los mapas están bastante bien diseñados, con referencias al texto y viceversa, y abarcan todos los estados, con planos de diversas zonas. 
-El apartado fotográfico es una de las mejores cosas de la guía: las fotos se entremezclan perfectamente con el texto y son todas muy buenas. Las vistas son impresionantes y te ayudan a hacerte una idea de cómo es aquello. 
-En cada capítulo hay unas cuantas páginas (en general dos por cada cuestión) dedicadas a algún tema concreto, como Las Olimpiadas del 2000, los vinos australianos, el criquet, el arte aborigen, los parques naturales, etc. Están muy bien para tratar algunos conceptos que no corresponden a ninguna cuidad, pero que están impresos en el carácter australiano. 
-Los mapas están bastante bien diseñados, con referencias al texto y viceversa. 
-Tiene un mapa de comunicaciones de Sydney al final de todo. 

Esta es una guía de turismo, que puede servir al extranjero pero también a los propios australianos. No incluye cuestiones referentes al día al día ni nada por el estilo, sino que se centra en los diferentes lugares del país, lo que hace que sea perfecta para conocer el paisaje australiano. Para lo demás, otro tipo de guías.

Me encantan las guías de National Geographic, y aunque su precio es un poco elevado (alrededor de veinte euros me costó) es una de las mejores guías de viajes. Yo siempre recomiendo comprar guías National Geographic. 

lunes, 14 de junio de 2010

Los diarios de un "pringao" llamado Greg


Hace ya más de un año que me hice con el primer volumen de esta divertida serie escrita por Jeff Kinney. Está escrita en forma de diario personal por un tipo llamado Greg, que como reza el primer título es un “pringao” (en el original inglés se titula “Diary of a Wimpy Kid” lo cual ya incorpora la palabra en él). Greg es un adolecente, que tiene que lidiar con los típicos problemas de la adolescencia. Tiene un hermano muy vago que toca en una banda de rock, un amigo muy infantil, las chicas no le hacen caso… bueno, lo típico.
Pero Kinney lo narra de una manera graciosa, original y entretenida. Una vez empiezas a leer no paras hasta terminarlo. La saga se ha hecho famosa a una velocidad de vértigo ha vendido 16 millones de copias, traduciéndose a un montón de idiomas, ¡hasta el chino!..


Hace poco acaba de salir en España el cuarto volumen, que yo compraré en inglés en breve, llamado “Dog Days” (Días de perro) En USA están preparando una película y ya anda por ahí un libro relacionado con ella (aunque no todavía en español).


En casa libro, Greg narra sus impresiones, lo que le ocurre día a día, tanto sus peripecias por el instituto como su relación con sus padres, sus hermanos, el chalado de su amigo. Es gracioso como Greg se cree una persona excelente, que no tiene que mejorar nada, y considera injusto que se le castigue (aunque es cierto que a veces hace honor a su titulo de pringao pagándolo pero bien). Retratado como el típico adolecente vago y tontaina que abunda en nuestros días, Kinney nos hace reír con su divertido punto de vista. Además, la historia está aderezada con pequeños detalles que convierten sus aventuras en gags, como la famosa maldición del queso, que es provocada por un queso en descomposición que lleva meses en el suelo de la cancha de baloncesto. No diré que pasa con el queso, pero acaba desapareciendo de allí.



También es curioso conocer las costumbres de los americanos, que son bastante diferentes de aquí, como los famosos bailes, el comedor…
Los personajes recurrentes de la historia son Greg, su hermano mayor Rodrick, su hermano pequeño Manny (que te ríes solo de verle dibujado), los padres y el amigo, Rowley.
La gracia de libro reside en las situaciones que le suceden a Greg, que siempre le sale el tiro por la culata y si por un casual, le sale bien algo, al final acaba siendo negativo para él de una manera u otra.



Los dibujos (también por Kinney) son muy graciosos; las carotas de Greg (que por cierto, que poco pelo tiene en la cabeza); la cara de aburrimiento de Rodrick, genialmente retratado como el adolescente que pasa de todo; Manny, que es lo más gracioso de todo…
Y las caras de pasmados de los amigos de Rodrick o parte de la fauna del instituto… simplemente un dibujante muy bueno.





Mi puntuación es un ocho, porque aunque es un libro divertidísimo, tampoco es una obra maestra. Eso sí, risas, un buen rato bien perdido y un dinero bien invertido son características de este libro. Y además, noto que cada libro es más divertido.

El diario secreto de Adrian Mole


Adrian Mole tiene trece años y medio. También tiene un padre de cuarenta años que no sabe dónde está la parada del autobús, una madre indecisa entre su marido y un vecino, una abuela a la antigua usanza, un compañero que le extorsiona, un perro, una amiga que no parece derretirse por sus amor y varias revistas de chicas bajo el colchón. Con un corrosivo sentido del humor, Sue Townsend transcribe las caústicas impresiones de un adolescente en su diario secreto.”



El libro está narrado por el tal Adrian Mole, que va contándonos sus impresiones sobre lo que ocurre a su alrededor en forma de diario. Me gustan los libros en forma de diario, creo que pueden dar bastante de sí y contar una buena historia, pero aunque en la contra portada de este de este reze “corrosivo sentido del humor” no me ha terminado de convencer. El motivo porque el que leí este libro es que encontré un extracto de él y me gustó.
En ese extracto que yo leí el padre soltaba una perla como “es una buen entrenamiento para cuando se derrumbe la civilización” a mención de él y su hijo comiendo judías pintas frías de una lata y leyendo a la luz de una vela y de una linterna de llavero; la abuela se cabrea porque el dinero que le da al padre para pagar al factura lo iba a utilizar en comprar dos vacas muertas; también nos enteramos de cómo la abuela consigue comida de más gratis (extorsionando a los pobres empleados del super), los personajes va a misa por primera vez en su vida (no nos lo dicen expresamente pero lo sabemos) y lo mejor de todo es que la abuela de 76 años asustó a Barry Kent (el matón que extorsionaba a nuestro protagonista) y a su padre (un tipo con pinta de matón de discoteca) y le obligó a devolverle el dinero a Adrian. No me negareis que la abuelita es de lo mejor.
Pero aparte de unos cuantos momentos en la historia (como este que os he dicho y el cual he resumido) el resto es bastante simple, y yo no le veo el humor corrosivo por ninguna parte. Me esperaba que todo fuera más en la línea de ese pequeño trecho, que tampoco era para tirar cohetes pero es de lo mejorcito del libro. Para mi gusto, la abuela debería haber aparecido más, dado que es el personaje más interesante.
Lo que nos cuenta Mole no es gran cosa. Si, son opiniones de adolescente, pero aparte de sumamente tontas (porque no hay que ser muy listo para saber lo que pasa con los personajes, y nuestro amigo no lo capta) tampoco son nada reveladoras. Nos cuenta una vida un poco atípica (que tampoco demasiado, porque dos padres que se separan y se buscan sus ligues tampoco es innovador) de una adolescente muy típico.
El tal Adrian Mole se dedica (entre otras cosas) a escribir poemas para enviarlos a la BBC, poemas que son… muy suyos. Reconozco que pueden tener su gracia pero a mí no me la produce. Y aparte, al traducirlo del inglés habrá detalles que se perderán.
Por otro lado, la historia de los padres que se separan me ha recordado mucho a lo que ocurre en “El curioso incidente del perro a medianoche” (Mark Haddon). Por ejemplo, en este último nos encontramos a un chaval, más o menos de la misma edad que necesita de “necesidades especiales”. Y como el adolescente no es normal, es mucho más interesante conocerse e interesarse en cómo ve él la vida. La historia también trata de dos padres que se separan y la mujer se va con un vecino (igualito que el Diario Secreto de Mole) pero el libro del perro es mucho más interesante de leer. Quizá si hubiera leído a Mole antes, me hubiera parecido mejor, con algo más de chispa, pero es tras al haber leído a Haddon, y haberlo hecho hace poco.
El libro posee algunos ratos muy interesantes y graciosos, como son en general las escenas con la abuela (una señora muy a la antigua usanza, pero con mucha determinación), una excursión del colegio a un museo, no recuerdo ahora cuál, y poco más se me ocurre. También la escena en la que asusta a Barry Kent y su padre, mencionada arriba.
Los mejores personajes son la abuela, y bastante por debajo de ella otro anciano llamado Bert, cuya situación es absurda y atípica pero tampoco ofrece grandes dosis de humor.
El resto son los padres, el vecino llamado Lucas que se marcha con la madre, el amigo llamado Nigel, la chica de la que está enamorado Adrian llamada Pandora, y un par de perros.
En resumen, aprobado justo para un libro que podría haber dado más de sí.