martes, 20 de julio de 2010

Tintin en el Congo






Las primeras  páginas con las peripecias de Milú se me antojan muy interesantes. Y es que el perrito descubre hasta al malvado de turno. Fíjate que mientras tanto, Tintín se salva de un tiburón, pero aunque es bastante absurda la cosa, no me parece tan aburrido como Tintín en América.  Es curiosa la importancia que tiene Milú en este álbum con escenas suyas que no aportan nada en especial a la trama pero a mí me gustan mucho, porque incluyen a otros personajes, no sólo al famoso reportero. Ya podría esto haberse repetido en Tintín en América. 
 

Lo que más me fastidia del álbum es que Tintín vaya por ahí matando a los animales como si nada, fruto sin duda de la mentalidad de la época. Y muchas veces lo hace por salvar a Milú, para más inri. La vida del perro tiene tanta importancia como la vida de un mono. Otra cosa es que necesite comer, pero matar por matar. Podría intentar otros modos antes de irse a lo fácil. También se va de caza porque sí. Ni que fuera un rey del siglo XVII que se pasa el día cazando.



                                                  "Acércate, mi fiel vasallo" 

 Y otra cosa es que Tintín se deje tratar por los negros como una excelencia. Podría ser un poco más modesto y no permitir que le lleven en volandas.  Hasta repartió un sombrero de paja de la misma forma que el rey Salomón quiso repartir al bebé.  Qué curioso que en otra ocasión en que Tintín está dejándose llevar por los negros una de las caravanas esas que utilizan, vean un leopardo y dejen al reportero a su suerte. SI hubieses ido andando, Tintín, como debías de hacer.




Más adelante Tintín acaba en una misión y por una serie de acontecimientos acaba dando clase a los negritos.  En la primera versión Tintín se encargaba de contarles acerca de que su país es una colonia francesa, pero en ediciones posteriores eso se cambio por una clase de matemáticas. Por cierto aquí aparece un leopardo, que Tintín se encarga de echar a patada tras haberle hecho tragarse una esponja y beber agua. Me alegra que Milú diga “no soporta estás cacerías” en determinado momento.






Con todo, un álbum de los mejores. Y este, que es uno de los pocos que tengo en la edición pequeña de Casterman, es mucho más manejable que los posteriores de Juventud.  Además, el coloreado tiene más calidad.                                              

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