martes, 20 de julio de 2010

Tintin en America

Es curioso el hecho de que en las tres primeras páginas a Tintín le secuestren, se escape serrando la puerta (a saber de dónde saca la sierra y cómo es que en una viñeta no tiene la maleta y en la siguiente sí), se encuentre con unos policías (la policía no ha funcionado tan bien nunca y menos en esa época), capturen al malo, que en realidad sólo es un peón, el verdadero malo le dé un “boomeranazo” y se escape en la moto de los policías (que manía tiene los americanos con dejarlos todo abierto: casas, motos…). Ya el colmo fue que secuestraran a Tintín en medio de la calle, abriendo una trampilla erigida en la acera, y al lado de un policía. Venga vamos, si eso existe de verdad, entonces los ganstérs son los reyes del mundo.

Y Tíntín, que por unas y por otras se libra de todo. Puede pasar de una habitación a otra por el exterior de la ventana, ahí dando un saltito. Eso sí que es inverosímil. Después los malos le tiran al mar con unas pesas, y estás resultan ser de madera. Que casualidad y que suerte, señor Tintín. 

Bueno, que decir que los escenarios de Tintín me parecen un poco vagos, con poco detalle. Y es que menos mal que salen de la cuidad, porque tanto “te secuestro, te escapas, te secuestro, te escapas”, acaba aburriendo. Y Tintín se cae por un barranco y no se mata, como siempre. Y en vez de quedarse atrapado en una piedra que había por ahí, encuentra un camino secreto. Por dios, este chaval es más suertudo que Narciso Bello. Hasta encuentra un pozo de petróleo y todo. Bueno, el resto del álbum sigue la cosa de:

Gánster de turno: voy a matarte con algún super plan de gánster típico.

Tintín: Sorry, me libré. Soy inmortal.


Bueno, del resto no comentaré nada más, porque es básicamente lo que acabo de decir, estén en la cuidad o no. La mejor parte del cómic es cuando están con los indios, que aportan un poco de dinamismo a la persecución entre los malvados y el reportero invencible.

Tengo que releerme los otros álbumes para recordar, pero sin duda, puedo considerar este el peor  de todos. Los próximos post sobre Tintín irán con menos ironía, lo juro.

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